Los alumnos cambian, la sociedad cambia, los negocios cambian, pero la educación no cambia. Si la sociedad y la economía ya están basadas en el conocimiento, la educación no puede seguir un camino diferente. En esta sociedad del conocimiento, los servicios han iniciado el camino inverso y se dirigen al consumidor, se supone que para hacerle la vida más sencilla: el banco viene a mi casa y gracias a la banca por Internet ya no necesito pasar por una sucursal bancaria, el supermercado viene a mi casa y me permite hacer la compra por Internet, la comida viene a mi casa, el entretenimiento también e incluso la educación ha empezado tímidamente este proceso y en no mucho tiempo incluso el trabajo vendrá a nosotros. Mucho de lo que antes era “en vivo y en directo”, ahora es virtual: escuchamos más música grabada (radio, CD, mp3) que en conciertos, vemos más películas en video y televisión (cable, satélite, pay per view) que en el cine y teatro, vemos mas partidos en casa que en el estadio, incluso la misa, los predicadores y hasta las ejecuciones se retransmiten. Todo lo que se hace en la academia se puede replicar online: lecciones, evaluaciones, contenidos, preguntas, discusiones, expertos, etc. Lo más importante del presencial son los amigos, las conversaciones, algunos profesores excepcionales y las experiencias compartidas pero no necesariamente las clases. Hacer la enseñanza motivante debiese ser uno de los grandes objetivos de las instituciones educativas ya que su futuro depende de ello. Y no solo eso, sobre todo monitorear continuamente cuan motivado está el alumno y para ellos, las tecnologías nos facilitan obtener feedback en cada interacción que el alumno haga.
Mas información en: http://www.gestiondelconocimiento.com/leer.php?id=341&colaborador=javitomar
Josep M Bonet
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