El arte de migrar

Concretamente aplicaciones que utiliza un usuario final. Sí, efectivamente sí es un verdadero arte y se podría armar toda una disciplina en torno a ello. No basta con los problemas técnicos y de diseño… a ello le tenemos que sumar la resistencia al cambio natural de las personas.

Todo este revoltijo hace que sea una tarea complicada (aunque no por ello poco interesante) y todo un desafío al mundo de la planificación inicial detallada. Es muy complicado planificar…aunque el modelo de datos es el que es en origen, son personas las que han ido alimentando la aplicación y las personas rotan, entran nuevas y marchan otras, y en muchas ocasiones podemos utilizar con todas las de la ley la expresión “cada maestrillo con su librillo”¦Con esto quiero decir, que cuando vas a trasladar ese modelo a otro nuevo aparecen inconsistencias que hay que ir solucionando y que es muy complejo tenerlas todas en cuenta desde el inicio.

A todo esto, como decía anteriormente hay que sumarle el hecho de que los usuarios finales han de poner empeño por su parte para comenzar a utilizar esa nueva aplicación que “œahora que tenemos callo con la anterior, nos la quitáis””¦Por eso es importante realizar un buen kick off de proyecto para concienciar a todos los agentes de por qué se efectúa el cambio y hacerles partícipes del mismo, preguntándoles y escuchando con atención sus respuestas. Al fin y al cabo lo que digan estos agentes es lo más importante del proyecto puesto que las aplicaciones están ahí para mejorar su trabajo y su eficiencia diaria y si ellos no están por la labor, el proyecto fracasará.

¿Planificáis teniendo en cuenta el uso que cada persona hace de las aplicaciones? ¿Planificáis la resistencia al cambio?

Efectivamente, todo un arte.