Hablando de confianza…metodologías ágiles

Últimamente he oído un par de casos de empresas que utilizan scrum en sus proyectos internos, pero no se “atreven” a hacerlo al contratar proveedores de fuera, a pesar de estar convencidos de las ventajas que supone en su experiencia propia. ¿Raro?

Aquí te das cuenta de que cuando hablamos de que la confianzaes uno de los valores clave del agilismo bla bla bla no se trata sólo de bla bla bla. Es la clave del asunto. Es una de las mayores trabas reales en su extensión a mayor escala. No me fío de mi proveedor, no me fío de mi cliente. Quiero un contrato fijo y cerrado, sabiendo que es poco más que wishful thinking. Y en todo caso ya nos pegaremos cuando incumplas.

En los países escandinavos la difusión del agilismo es muchísimo mayor que en España. No tengo datos, pero amigos de allí me comentan que ya resulta bastante más difícil encontrar una empresa de desarrollo no ágil que ágil. Supongo que tiene sentido. Dinamarca y Finlandia aparecen en los primeros puestos de los países menos corruptos del mundo, según Transparency International. En Finlandia los datos del impuesto de la renta son públicos, cualquiera puede consultar lo que ingresa cualquier otro ciudadano, incluidos gobernantes y famosos. Copiar en el colegio está mal visto, es algo incomprensible para los propios compañeros. La transparencia y la honradez están embebidas en la cultura que te rodea desde que naces.

Por eso resulta tristemente lógico que en España cueste hacer el cambio de chip. Si tuviera confianza plena en que mi proveedor externo es honesto, va a hacer todo lo que pueda por mi proyecto, velando por mis intereses, me va a contar toda la verdad sobre la ejecución, va a asignar a los mejores recursos disponibles y totalmente capacitados, etc etc… entonces, ¿qué problema habría?