Ya son varios proyectos en los que trabajamos la mejora continua de los procesos empleando la filosofía del agilismo. En algunos de ellos trabajamos para superar la certificación de ISO20000 y estamos obteniendo muy buenos resultados. Tiene gracia que la burocracia inherente a las normas de calidad se agiliza empleando este tipo de técnicas y que, aunque a priori sean mundos muy diferentes, se complementen tan bien. Seré escueta por falta de tiempo pero creo que este tema se merece más posts así que si a alguien le interesa, habrá más.
Es tan sencillo como montar un backlog de historias de mejora, historias que salen de la “A” del PDCA de cada proceso. Habitualmente el rol de Service Manager cubre el rol de Product Owner y decide qué historias de mejora priorizar. El equipo (habitualmente operaciones y service desk) decide qué historias abordar en el sprint, “P” y durante el sprint se trabaja en resolución de las mismas, “D”. En la demo del sprint se muestra el trabajo realizado y el análisis de los indicadores, “C” para que se puedan lanzar nuevas historias de mejora, “A” y completamos una vez más el ciclo. De esta forma conseguimos también que las mejoras se pongan en producción lo antes posible para detectar rápidamente (siguiente sprint) los bugs que pudiesen surgir (p. ej. Falta definir un criterio más claro para definir los cambios pre-aprobados puesto que hay cierta confusión cuando se trata de bla bla…). Las historias no solo contemplan mejoras de proceso, también se incluyen para revisar documentación, cambiar el alcance, planificar la auditoria interna y demás tareas que no pertenecen a ningún proceso concreto.
Dinámico, ágil y sencillo, características que se agradecen para los proyectos de certificación.
Nerea Molinero
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