Demo de A Heart Effort en Madrid

AHEEl próximo 7 de Octubre estaremos en Madrid para presentar la simulación de negocio A Heart Effort. Los asistentes tendrán la oportunidad de participar en una de las dinámicas que girará entorno a los problemas más habituales en los departamentos de RRHH. De esta manera, podrán ver las infinitas posibilidades del juego y valorar la incorporación de A Heart Effort en los procesos formativos y de consultoría de sus propias empresas. Después de la partida, se expondrán las múltiples aplicaciones del juego y se podrá comentar particularmente la adaptación de A Heart Effort u otras simulaciones de negocio al portfolio formativo o de consultoría de los asistentes, ayudándoles a crear productos o servicios diferenciadores en el mercado gracias a la formación experiencial.

Allí os esperamos, ¡no tardéis en reservar vuestra plaza!

Consigue un buen follower

Para empezar la semana con algo gracioso, este video de 3 minutos sobre el liderazgo y la importancia del primer “œfollower”. El líder puede estar loco, pero es en el momento en el que consigue el primer seguidor cuando marca la diferencia. Y es curioso también lo claramente que se aprecia el “œtipping point”, el punto de inflexión cuando la afluencia se hace masiva.

Así que no te esfuerces en alcanzar un éxito masivo, sino en mimar a tus primeros seguidores. A tus primeros clientes. A tus primeros partners.

Aprender del fracaso

Es preferible una pequeña acción a una gran decisión.

En todas nuestras decisiones sean más o menos importantes y afecten más o menos a nuestro bienestar actual, corremos el riesgo de equivocarnos. Si vemos el error como un fracaso nos será difícil avanzar, en contra si hacemos una lectura positiva y vemos en este error la posibilidad de aprendizaje, nos convertirá en personas más capacitadas para superar situaciones similares.

¿Teoría X?

Cuando la gente se enfrenta a su primer contacto con Scrum en nuestros cursos de formación, las reticencias suelen desembocar siempre en un punto principal: la falta de confianza. No me fío de mi equipo, no me fío de mi jefe, no me fío de mis clientes, así que con semejante panorama las metodologías ágiles nunca van a funcionar.

Para protegerme de esto me blindo ante los clientes con contratos y penalizaciones, informes de seguimiento y actas kilométricas para que quede claro “de quién es la culpa”. Y luego hago micro-management con el equipo, diciéndoles exactamente qué hacer y cuándo debe estar listo. No sé si es un tema cultural en España, cultural en IT… pero estoy convencida de que hay otra forma de hacer las cosas. Difícil, pero mejor.

Me sorprende especialmente cuando el escepticismo proviene de gente joven, veintipocos, que con su escasa experiencia ya están seguros de que “O le dices a la gente exactamente qué tienen que hacer, o nunca harán nada” (comentario de la semana pasada en un máster). O sea, Teoría X de McGregor en estado puro. ¿En qué momento se llega a este convencimiento, en la Universidad, en la primera experiencia laboral, antes?

Por suerte, siempre hay un porcentaje de los asistentes a los cursos que terminan convencidos de que vale la pena intentarlo. Y a veces basta con sembrar la semilla del cambio en una sola persona.

GTD o cómo mantener la entropía a raya

Resulta especialmente divertido ver que un grupo o una organización entera se entregan febrilmente a la adopción de una nueva metodología de trabajo a nivel “macro” para optimizar sus procesos, comprando herramientas y definiendo procedimientos, pero a la hora de la verdad, algo falla, y no es precisamente el resultado de la brillante tarea de integrar las nuevas ideas a las tareas diarias sino más bien la manera cómo se gestiona esa gran cantidad de información derivada del nuevo método.

Si bien hay una gran cantidad de técnicas que prometen buenos resultados, la única que me ha funcionado de manera consistente es la conocida como GTD o Getting Things Done (Consiguiendo hacer cosas, en una traducción muy libre), además de poderla aplicar con un buen grado de éxito en el caótico mundo de los departamentos de sistemas.

GTDSu principio fundamental es muy sencillo: sostiene que el cerebro humano es excelente para la creatividad y el razonamiento lógico, pero muy malo para recordar datos. Por lo que, si lo forzamos a hacer aquello en lo que menos “destaca”, la frustración e ineficiencia de la “herramienta” nos impedirá cumplir nuestros objetivos.

Para solucionarlo, simplemente creamos un sistema fiable y metódico donde podamos registrar todos esos datos que nos “preocupan” de tal manera que cuando sea necesario, seamos capaces de obtener la información precisa de manera rápida y eficiente. Con esto nuestro cerebro se libera de las tareas “rutinarias” y puede dedicar toda su potencia a la creatividad y el análisis, que es para lo que fue diseñado originalmente.

Hay varios conceptos importantes en el sistema. Los dos principales son Control y Perspectiva. El control nos permite tener la certeza de confiar en un sistema de almacenamiento de datos para podernos “olvidar” de ellos, y la perspectiva nos deja ver el objetivo de contar con toda esa información en varios niveles de “granularidad”: metas de vida, metas a corto, medio y largo plazo, proyectos y acciones actuales.

Para comenzar, 5 pasos básicos, explicados brevemente: Agrupar (o lo que es lo mismo, descargar la información de nuestra cabeza a un lugar seguro), Procesar (comenzar a gestionar dicha información), Organizar (o establecer el orden de acción), Revisar (¿realmente hemos gestionado la información que nos llega?, medición del éxito del proceso) y por último, Hacer (¡de nada sirve organizar y gestionar si no actuamos!)

Algo que me gusta especialmente, y que podemos aprovechar así no usemos el sistema en su totalidad, es la regla de los dos minutos, que dice: “Si algo puede hacerse en 2 minutos o menos, hazlo ahora”. Es especialmente útil a la hora de lidiar con interrupciones y dejar de “procastrinar” con esa llamada telefónica, ese correo sin responder o el archivar esos papeles sobre el escritorio.

No hay necesidad de tener un software sofisticado o un smartphone ni nada que se le parezca. Con una libreta, un bolígrafo y un sistema de carpetas, sean físicas o en el ordenador, tenemos suficiente.

¿Qué aporta todo esto? Básicamente tres cosas: un método de trabajo consistente y confiable que sirve para practicamente todas las situaciones, una disciplina de control y sobre todo, un “sistema de recompensa” al ver que no nos vemos ahogados por la avalancha de información con la que tenemos que lidiar.

¿Lo habéis probado? Si es así, compartid vuestras experiencias en los comentarios!

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