Últimamente están proliferando – vale, quizá “proliferando” sea exagerado porque conozco 3 ó 4 casos, véase aquí o aquí como ejemplo- iniciativas tipo Programador Itinerante: dedico una semana de mis vacaciones o de mi tiempo como autónomo a trabajar en tu empresa. Gratis. Simplemente porque ver cómo se trabaja en otros entornos, lenguajes, clientes, etc. puede ser enriquecedor para ambas partes. La empresa se beneficia de una semana de trabajo gratis de un buen profesional, pero en mi punto de vista el que más sale ganando es obviamente el itinerante.

Estamos tan acostumbrados a mirarnos el ombligo y a pensar que la nuestra es la única forma de hacer las cosas, que la sacudida de ver otras realidades desde dentro es muy valiosa. Por eso, si se extrapolara a otros ámbitos creo que sería una experiencia interesante, sobre todo a nivel directivo. Dedica una semana al trimestre a infiltrarte en otra empresa. Asiste a las reuniones, ojea la tecnología que se utiliza, observa la dinámica entre los equipos, conversa con los clientes, entérate de con qué proveedores colaboran y por qué, aporta todo lo que puedas. Sin esconder los trapos sucios y las miserias, que no se trata de salir retocado en la foto, al contrario. Más learning-by-doing imposible. Seguro que siempre, siempre, vuelves a casa con algún chip cambiado y varias ideas que probar. CEOs de grandes corporaciones que pasan una semana en una start-up. Jefes de Servicio de la Administración empapándose del día a día de una micropyme. Ya, impracticable, imposible ¿no? Bastante tengo con lo mío como para tener que acoger a un “visitante”. Sólo me faltaba tener que dedicar mis vacaciones a currar sin cobrar. Sí, hombre, para que me copien las ideas los de fuera.
Sin embargo creo que se va a poner bastante de moda este año en la comunidad ágil. Ve haciendo las maletas.
Teresa Oliver
Con nuestro partner
Estoy segura de que estas actitudes son reflejo exacto de su comportamiento en el día a día. Cualquier simulación coloca a un grupo de gente en una situación compleja; para conseguir el éxito, resulta tan importante manejar hábilmente las reglas del juego como ser capaz de interactuar con los compañeros (clientes, proveedores, competencia, jefes…). Es decir, exactamente igual que en una empresa real. Por eso resulta difícil fingir.
Así que le dimos una vuelta a todo el contenido del curso, nada de Power Point ni de proyector (salvo para mostrarles 2 ó 3 vídeos irónicos sobre el mundo TI), y todavía más learning by doing del habitual. Cuando el objetivo es conseguir una certificación oficial hay que ser más estricto con la teoría, pero en este caso pudimos permitirnos basar todo el curso en la simulación Control-IT, juegos, preguntas y discusiones. Que aprendan, le pierdan el miedo a ITIL, y compartan con los demás los puntos negros que perciben en el departamento.
El martes 29 y miércoles 30 estuvimos en Polo Garaia haciendo un taller práctico de ITIL de la mano de Enpresa Digitala. El taller consiste en una simulación de negocio en la que 3 empresas del sector automoción y fabricando en modo just in time deciden subcontratar los servicios de logística necesarios para la fabricación. Contado así parece sencillo pero en un par de horas nos encontramos con fábricas inoperativas, un servicio de atención al cliente desbordado, descoordinación y caos en general. ¿Cuál fue la solución? Definimos procesos en base a las mejores prácticas de ITIL y además los pusimos en marcha. ¿Resultado? un aumento vertiginoso de la producción y un aprendizaje vivencial de gestión de servicios IT para los participantes. Por cierto, lo hicieron de forma espectacular, mi sincera enhorabuena a todos ellos, un gran equipo.

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