“Puedes descubrir más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación” – Platón
Doy fe. Siempre me sorprende comprobar cómo con nuestros juegos de simulación sería capaz de hacer selección de personal en una hora. Todas las características básicas de la personalidad surgen de manera natural: timidez, empatía, afán de protagonismo, claridad mental, pragmatismo, dotes de comunicación, “pasotismo”, entusiasmo… En una entrevista puedes disimular. Aquí es muy difícil. Después de una sesión en un cliente, siempre tengo claro con quién querría trabajar y con quién no. A quién miran los demás cuando hay un problema. Quién genera un buen clima y quién crispa el ambiente. Quién se pone de pie y trata de poner orden en el caos. Y quién se sienta en una esquina limitándose a mirar de lejos.
Estoy segura de que estas actitudes son reflejo exacto de su comportamiento en el día a día. Cualquier simulación coloca a un grupo de gente en una situación compleja; para conseguir el éxito, resulta tan importante manejar hábilmente las reglas del juego como ser capaz de interactuar con los compañeros (clientes, proveedores, competencia, jefes…). Es decir, exactamente igual que en una empresa real. Por eso resulta difícil fingir.
Es más, también la dinámica del propio grupo es muy reveladora. Cuando realizamos la simulación dentro de una empresa y los compañeros se conocen, también es fácil detectar si existe sintonía entre ellos, si las jerarquías están marcadas, si están acostumbrados a decidir por sí mismos, si está extendida la cultura de la culpa… Radiografía del departamento en una mañana.
Teresa Oliver
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